A menudo vivimos u observamos experiencias en las que el amor se ve afectado por tabús sociales y dogmas que nos impone el entorno donde vivimos. El amor y las razas, el amor y las clases sociales, el amor y la procedencia, el amor y la discapacidad, son términos que generan luchas y polémicas con desenlaces tristes en muchas ocasiones. Sin embargo en las novelas, las historietas y en general en los productos de la imaginación humana, donde no hay ataduras ni miedos, siempre triunfa el amor sobre todas las demás cosas.
En particular el amor y la discapacidad generan situaciones muy sensibles cuando van de la mano. No es sencillo mirar al mundo con la cabeza en alto cuando el mundo aún no acepta que somos diferentes y que los que son muy diferentes también tienen los mismos derechos, necesidades y capacidades que puede tener el resto, incluyendo la posibilidad de amar y ser amado. Sin embargo posiblemente el amor y la discapacidad sea también la unión de términos más pura y más genuina, porque se sobrepone a la superficialidad tan protagonista en nuestros días, rompe las barreras de la sociedad y se impone con una fuerza superior porque les unen lazos más profundos.
Por otra parte la simbiosis entre el amor y la discapacidad genera enseñanzas; permite que las personas que tienen la vida más arreglada sepan valorar mejor lo que es en realidad importante, y la verdadera esencia de la vida por encima de cualquier conflicto que se pueda generar entre el amor y la discapacidad. Hoy día se necesita desenfocar más la atención de las perfecciones físicas y enfocarla en la perfección espiritual. Crezcamos como seres humanos y permitamos que el amor y la discapacidad convivan de forma natural y armónica entre nosotros. Mirémosle con respeto y de frente.
Anterior:
Si confías en ti, todo estará a tu alcance
Siguiente:
El amor y la primavera
